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Historias y mentiras del MAIB

Un artículo titulado “HECHOS DEL 21 DE ENERO DEL 98, RECLAMO DEL CAMBIO POLITICO O MUTUO ODIO ETNICO”, fechado el 22 de enero y publicado en “geconfidencial.blogspot.com”, el coordinador general de una facción del MAIB, Weja Chicampo Puye, utiliza sin pudor alguno el 21 aniversario de los tristes acontecimientos terroristas acaecidos en la isla de Bioko para ensalzar a los asesinos que provocaron y participaron en dichos actos, y presentar a las víctimas y a las fuerzas del orden como los culpables y verdugos que incitaron e iniciaron “una represión generalizada y sin precedentes en toda la isla contra el pueblo bubi”, queriendo resucitar la falsa idea de los enfrentamientos étnicos entre los bubis y los fang. Nada nuevo bajo el sol, porque es la narrativa y actitud habituales del señor Chicampo, que culpa de su fracasada vida hasta a su sombra.

A modo de aclaración queremos puntualizar ciertas cosas para aquellos a quienes no les importa lo más mínimo utilizar el dolor ajeno para hacer avanzar su agenda. Recordarle a Weja Chicampo que esos jóvenes tendieron emboscadas a efectivos de las Fuerzas Armadas de guardia esa noche en Luba, Riaba y Moka, a quienes asesinaron y mutilaron de las formas más horribles y crueles, cortándoles los genitales e introduciéndoselos en la boca. Después se infiltraron en el campamento Acacio Mañe Ela con la clara intención de masacrar a cualquier persona, militar o civil, que les saliera al paso. Gracias a Dios y a la valentía y rápida reacción de los soldados el plan falló. En una entrevista realizada a uno de los asesinos detenidos esa noche por el periodista Cosme Nguema Bibang Eyang, y emitida después en el telediario de las 21h de RTVGE, éste, al contrario de lo que dice Weja Chicampo, explicó claramente que su plan no era político, les habían dicho que había que matar a los fang. Y entre las armas incautadas a este grupo figuraban morteros, varias AK47, armas semiautomáticas, semiautomáticas y granadas. Para Chicampo estas armas son de caza menor.

Durante el juicio celebrado en el Cine Marfil, en presencia del numeroso público que a diario asistía al juicio, varios testigos declararon los abusos que sufrieron a manos de los terroristas. Varias personas fueron secuestradas en sus propias casas y obligadas a cobijar a los asesinos, y a pesar de obedecer las órdenes de sus secuestradores muchas de ellas fueron asesinadas. Varias mujeres relataron el infierno que pasaron a manos de este grupo, que convirtieron la violación y la violencia en una forma de diversión. Otros testimonios daban cuenta de cómo fueron obligados a transportar a los asesinos u obligados a presenciar cómo violaban o mataban a algún familiar acusado de ser un mal bubi y enemigo de su etnia. Estas declaraciones no se hicieron en una habitación cerrada sino en público, en el Cine Marfil, ante decenas de personas, nacionales y extranjeros.

Por otra parte al Señor Chicampo se le ha olvidado que gracias al Presidente de la República, S.E. Obiang Nguema Mbasogo, quien volvió a dar una muestra de su humanismo y espíritu conciliador de un verdadero padre de la Nación, conmutó la pena de muerte a la que habían sido condenados muchos de los acusados a la de cadena perpetua, cuando lo más fácil hubiera sido sucumbir al clamor popular que pedía venganza. También se olvida de que fue alguien de esa comunidad internacional que ahora critica quien ayudó a salir a varios de los terroristas del país para evadir la justicia y escapar a su sentencia. Weja Chicampo también se ha olvidado de mencionar que tanto su propio nombre como el de su grupo separatista figuraban en las investigaciones y declaraciones como incitadores y organizadores de los actos del 21 de enero de 1998. Y 21 años después un coordinador del separatismo y el terrorismo aparecen hablando de unidad. ¿A quién quiere engañar?

No quiera tapar el sol con un dedo, señor Chicampo. Sabemos que el paraíso para usted y otros pájaros de mal agüero sería ver a Guinea Ecuatorial sumida en la anarquía del desorden social y la miseria de la guerra, pero por suerte (mala suerte para usted) eso no pasará. Y por una razón muy sencilla. Nuestro país tiene la inmensa suerte de contar con la sabia, acertada y firme dirección de un Jefe de Estado que ama la paz tanto como ama a su pueblo, y que desde que cogiera los destinos históricos de la República de Guinea Ecuatorial ha sido el Presidente de todos los ecuatoguineanos sin distinción, que bajo el liderazgo del legítimo Presidente de nuestra patria, han contribuido al desarrollo, la paz y la cohesión social de la que disfrutamos hoy en día en Guinea Ecuatorial y que para sí quisieran muchos. Los Bubis han tenido, tienen y tendrán, no sólo página, sino capítulos enteros en la historia de la República de Guinea Ecuatorial, porque son parte vital de nuestra tierra al igual que los Fang, Combe, Bisio, Annoboneses y Bengas y Baseques. Porque la República de Guinea Ecuatorial es una, única e indivisible. Por mucho que les duela a algunos.

Departamento de Prensa del PDGE

 

enero 28, 2019