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Hoy hace 75 años que nació el hombre que cambió la historia de Guinea Ecuatorial

Hace ahora 75 años, en un pequeño poblado llamado Acoacan, en Mongomo, llegaba al mundo un pequeño bebé a quien sus padres, Santiago Nguema Eneme y María Mbasogo Ngui, Obiang, pusieron el nombre de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. El nombre elegido por sus progenitores, Teodoro, viene de la antigüedad, y significa “Regalo de Dios”. Pero ellos no sabían hasta dónde iba a ser, su hijo, un auténtico regalo de Dios para todos nosotros.

 

 

En primer lugar, hace ahora 75 años, cuando el pequeño Teodoro Obiang Nguema Mbasogo daba sus primeros pasos en su poblado original, Guinea Ecuatorial ni siquiera existía: nuestro país formaba parte de una colonia extranjera, que llevaban décadas dominando y explotando nuestra tierra. Nuestro pequeño Teodoro se crió compaginando sus estudios con su vida familiar, como la de cualquier otro niño, en un poblado fang. Pero desde muy joven, sus maestros y mayores vieron que sus cualidades eran muy excepcionales: trabajador, voluntarioso, serio y disciplinado, por ello fue elegido para estudiar en La Salle de Bata, aunque sus padres no eran poderosos, ni su familia conocida.

Gracias a sus cualidades especiales, el joven Teodoro fue abriéndose camino sin otro aval que su propio trabajo y esfuerzos: sus maestros ensalzaban su capacidad de estudios, su comportamiento maduro, su forma de ayudar a otros estudiantes más pequeños. Su brillante andadura en la escuela le llevó a ser uno de los pocos elegidos para formarse en estudios superiores, que él mismo quiso que se decantaran en el ámbito militar. De forma casi increíble, nuestro joven Teodoro se convirtió en uno de los primeros oficiales nativos de la entonces colonia, cuya independencia estaba a punto de llegar.

En la recién nacida Guinea Ecuatorial, las cosas no fueron fáciles: los primeros años fueron oscuros, la población independiente ecuatoguineana nació sumida en el enfrentamiento y en el caos. Diez años de oscura memoria, en los que la joven Nación de Guinea Ecuatorial se convirtió en el país más pobre y olvidado del mundo. Los datos están ahí: no engañan. Sin recursos, sin amparo, sin posición ni política, ni social, la nación se dirigía hacia el caos y la fatalidad. Afortunadamente, el joven militar, que tanto había destacado, levantó su mano y recogió el testigo para sacar a sus compatriotas de lo que sin duda era un camino directo al infierno.

De cómo recogió nuestro joven Presidente a esta Nación, todos somos conscientes: Guinea Ecuatorial se encontraba en los últimos puestos del desarrollo internacional. No había escuelas, ni hospitales, ni electrodomésticos… Ni agricultura casi había. La gente subsistía en sus poblados, con los frutos de la plantación tradicional y la comida del bosque que podían encontrar. Los vestidos duraban años y años. Los pies se vestían con motofoots, que eran unas zapatillas que se hacían con los viejos neumáticos de las ruedas que nadie utilizaba, porque tampoco había ni coches ni carreteras. El aire acondicionado parecía un invento de otro planeta. ¿Quién hubiera imaginado, en el año 1983, que tres décadas después cualquier persona de este país podría hablar con su teléfono móvil con quien desease? Nadie se hubiera atrevido jamás ni siquiera a adivinarlo.

Nadie confiaba en el joven militar cuando empezó a viajar por todo el mundo, para encontrar ayuda para Guinea Ecuatorial. Comenzó apoyándose de nuevo en la antigua colonia, para intentar encontrar el petróleo que supuestamente, tendría que estar debajo de nuestra tierra. Pero diez años después, le dijeron que no había; eso, a pesar de que había petróleo en Nigeria, Gabón y Camerún. O sea, en todas las zonas alrededor a nuestra tierra. Pero el joven Obiang Nguema no se arrendó: cogió sus maletas y siguió llamando a todas las puertas. Aún muchos recuerdan cómo el Presidente se metía en el avión de Iberia, el último de todos los pasajeros, para ir a visitar al presidente francés, al español, o a los empresarios americanos, que fueron los que al final le llegaron a creer. De la noche a la mañana, después de años de desierto, llegó la buena noticia: había petróleo en Guinea Ecuatorial. A partir de allí empezó el desarrollo, todo comenzó a cambiar.

Pero las transformaciones no solo fueron materiales. Nuestro joven Presidente quería hacer un mundo mejor. Por eso, comenzó a llamar a sus hermanos de todo el país: reunió a los jefes tradicionales de poblado, a los alcaldes, a los ancianos… y haciendo un magistral ejercicio de fusión entre las tradiciones sociales africanas y la nueva democracia occidental, creó el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial: un auténtico movimiento social, de partido político, pero con una estructura tradicional africana, que se convirtió en una comunidad nacional de ayuda, familia y solidaridad, donde unos y otros colaboran y se ayudan. Una fuerza que es más que un partido político, porque se trata de una auténtica familia africana, de una hermandad. Por eso, los miembros del PDGE nos llamamos entre todos, hermanos militantes.

El PDGE sirvió para inaugurar también la democracia en nuestro país, que al principio fue monopartidista, pero que muy poco después abrió la mano hacia otras formaciones que no quisieran integrarse en este partido, pero sí jugar en el escenario de la democracia nacional, siempre respetando las básicas normas de la paz, la convivencia y el respeto; normas nunca negociables en esta comunidad. Y así hemos vivido desde entonces, bajo el paraguas de la tolerancia, pero siempre con el pleno respeto a nuestra paz, que es el principal valor, la premisa fundamental de esta sociedad.

Hace 75 años, cuando llegó al mundo este niño, en la pequeña aldea de Acoacan, nadie hubiera imaginado el pequeño Teodoro nos trajera tanta luz, tanto futuro y tanta prosperidad. Hoy sí lo sabemos, y por ello, un año más queremos y podemos felicitarle a él con nuestro más sincero afecto y felicitarnos a nosotros por la suerte de haber podido vivir la Guinea Ecuatorial que nos trajo el hermano militante S. E. Teodoro Obiang Nguema Mbasogo.

Por todo ello, hoy y siempre, muchas felicidades, Presidente Fundador.

 

 

Departamento de Prensa del PDGE

 

junio 5, 2017