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La extraña muerte de Ely Calil, el hombre que intentó organizar una guerra en Guinea Ecuatorial

En las últimas horas nos hemos sorprendido con la noticia de la extraña muerte de Ely Calil, un viejo conocido de Guinea Ecuatorial que en el año 2004 perpetró un fallido golpe de Estado contra nuestro país. Su extraño fallecimiento, por una supuesta caída por las escaleras, encaja en la vida turbia y oscura de este personaje que hizo fortuna como mercenario y mafioso de guante blanco. En Guinea Ecuatorial no le echaremos de menos.

Malabo, 1 de junio de 2018

Editorial PDGE

En los últimos días hemos recibido la noticia de la extraña muerte del empresario de origen libanés Ely Calil, a quien en Guinea Ecuatorial conocemos bien desde hace años. Según las informaciones recibidas, Calil falleció al caerse por las escaleras de su casa, de varios pisos de altura, y romperse el cuello. Una muerte sórdida e inverosímil, como lo fue el resto de su vida.
Lamentablemente, en Guinea Ecuatorial conocimos bien a Ely Calil cuando en 2004 se descubrió y desmontó el intento de golpe de Estado que este empresario nigeriano-libanés había organizado para derrocar al legítimo Gobierno y al Presidente de nuestro país, S. E. Obiang Nguema Mbasogo, con la intención de sustituirlo nada menos que por el también golpista y traficante de armas, Severo Moto.

Como otros personajes de este tipo, bajo la apariencia de un empresario internacional, Calil no era sino un traficante de influencias, un mercenario de guante blanco que trabajaba para los grandes intereses de Occidente, intentando facilitar los recursos del continente africano a Europa, a través de vías mafiosas y de desestabilizar países, como intentó hacer con el nuestro.

De hecho, Calil ya estuvo arrestado por su implicación en el escándalo de Elf Aquitaine, cuando intentó sobornar al Presidente nigeriano Sani Abacha para obtener un tratamiento preferente en la extracción de petróleo.
Entre el poderoso grupo de amigos con el que trabajaba Calil también se encontraban otros conocidos “lobistas”, como Mark Thatcher, hijo de la ex primera dama británica, Margaret Thatcher, que también estaba implicado en el intento de golpe contra nuestro país, así como mercenarios profesionales, como el famoso Simon Mann, quien luego denunció toda la trama.

A lo largo de su vida, Ely Calil tuvo un único y gran propósito: enriquecerse, aunque fuese a costa de provocar guerras en países de África, el mismo continente que le vio nacer. Conseguir influencias, dinero y fortuna, a costa de sangre, muertes y destrucción. Afortunadamente, en el caso de Guinea Ecuatorial, no pudo lograrlo, el destino se puso de lado de nuestra parte y en contra de la suya.

Por su participación en el intento de golpe de Estado contra Guinea Ecuatorial, la justicia ecuatoguineana le impuso una condena que nunca llegó a cumplir. Pero el destino hizo justicia por sí mismo: al final, su vida estuvo marcada por la mala suerte y por estos extraños accidentes que finalmente han acabado con él. Mientras tanto, en Guinea Ecuatorial, continuamos disfrutando de la paz y la prosperidad, impulsadas por nuestro Presidente Fundador.

Nunca desde el PDGE podemos alegrarnos por la muerte de nadie, pero el fallecimiento del señor Calil nos lleva a hacer una reflexión: muchas veces la vida misma pone a cada uno en el lugar que se merece y la vida del señor Calil, que discurrió entre mafias, golpistas y mercenarios, organizando revueltas, guerras y controversias, ha acabado con una accidentada y extraña “caída por las escaleras”, que parece tan turbia como fue su existencia.

El golpista murió a golpes. En Guinea Ecuatorial no le echaremos de menos.

Oficina de Información y Prensa del PDGE

junio 1, 2018