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Nuevas amenazas contra la soberanía de Guinea Ecuatorial

La ambición de alcanzar el poder por parte de la llamada “oposición radical” contra el régimen que gobierna democráticamente la República de Guinea Ecuatorial ha llevado a sus principales actores a desarrollar una sicosis cuyas manifestaciones dan signos de gran preocupación.

Después de haber fracasado en su intento de desestabilizar el país mediante un golpe de Estado, resulta que ahora los componentes del golpista Movimiento para la Liberación de Guinea Ecuatorial, III República (MLGE III República), emiten un comunicado en el que manifiestan, sin pudor, su deseo  de deslegitimar al pueblo de Guinea Ecuatorial en su soberanía, para saltarse la Ley Fundamental y dejar el Gobierno en manos de una organización internacional, con el supuesto fin de alcanzar una hipotética “transición democrática”.  

En efecto, observamos que la incapacidad de los enemigos y detractores del régimen democrático que gobierna en Guinea Ecuatorial por alcanzar el poder, los lleva a cuestionar la pertinencia misma de nuestro modelo democrático y de nuestro Estado de Derecho.

En estos momentos -y así parece indicarlo el modus operandi del golpista Movimiento MLGE- el objetivo fundamental de estos individuos es alcanzar este poder a como dé lugar; y si no prosperó su anterior golpe de Estado, ahora desean secuestrar la soberanía del pueblo con una “transición”, que  hace parecer que nuestra autentica Ley Fundamental es tan solo “papel mojado”.

En relación al comunicado que estos golpistas han publicado recientemente, mostrando sus intolerables intenciones, el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, en tanto que formación política pionera de la democracia, nacionalista y panafricanista, desea recordar que:

-El artículo 7, párrafo 2 de la Carta de las Naciones Unidas establece que “ninguna disposición de esta Carta autorizará la intervención en los asuntos que pertenecen esencialmente a la jurisdicción de los propios Estados, ni obligará a los miembros a someter dichos asuntos a procedimientos de arreglo conforme a la Carta”.

En cumplimiento de este principio, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su Resolución 1514 (XV) de 14 de diciembre de 1960, manifestó su convicción de que “todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la libertad absoluta, al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional”. “En virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural”. 

En la Resolución 2131 (XX), la Asamblea General de la ONU destaca su inconfundible postura de que “el pleno acatamiento del principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados es condición indispensable para el cumplimiento de los propósitos y principios de las Naciones Unidas”. De modo que, cualquier injerencia externa en un asunto de absoluta competencia del propio Estado, prima facie, supone una agresión y, como tal, está en contradicción con los principios básicos que deben servir de fundamento al orden internacional.  Se trata, por lo tanto, de reconocer el derecho de todo Estado de conducir sus asuntos sin ningún tipo de injerencia exterior, como un derecho básico para proteger la integridad política de las naciones, y la determinación de su propio destino.

Con todos estos antecedentes, resulta incomprensible que MLGE III República se planté una hipotética transición en Guinea Ecuatorial, en manos de las Naciones Unidas, cuando es la propia ONU la que trabaja, resguarda, protege y defiende como principio invulnerable, la defensa de la soberanía de los pueblos y garantiza su máximo respeto.

No obstante, señalarles que nuestro país vive en paz y con una estabilidad política que ha permitido alcanzar el actual vertiginoso desarrollo económico y social. Y que, en este momento de desarrollo y madurez política en el que nos encontramos, tengan bien claro que, bajo ningún pretexto, ni el Gobierno de la República de Guinea Ecuatorial, ni las fuerzas políticas vivas de nuestra Nación, -conscientes del triste pasado histórico de nuestro pueblo-, admitirán injerencias frívolas, susceptibles de poner en peligro el desarrollo del país o nuestro actual clima de paz, armonía y dialogo democrático interno con quienes sí  abogan por la continuidad y la conservación de la soberanía del Estado.

Por lo tanto, es de esperar que el MLGE III República revise los postulados de las Naciones Unidas antes de emitir sus infundados comunicados y respete plenamente al pueblo de Guinea Ecuatorial, a su Gobierno y a los partidos políticos de la oposición democrática legalmente reconocidos en nuestro país.

Firmado:
Departamento de Prensa del PDGE

 

 

 

 

mayo 2, 2020