

El que fuera Secretario General de Convergencia Para la Democracia Social (CPDS) y diputado durante tres legislaturas, Plácido Micó Abogo, que se encontraba retirado de la escena política desde que le echaron sus compañeros del CPDS, hace aproximadamente siete años, ha reaparecido en un momento en el que nuestro país realiza esfuerzos titánicos para luchar contra el Coronavirus (COVID-19); pandemia que está azotando a la comunidad internacional y que ha llegado a nuestra nación levemente (actualmente 83 personas contagiadas y ningún fallecido).
Malabo, 21 de abril de 2020
Micó Abogo ha hecho su reaparición lanzando un extenso artículo en el cual asegura haberse quedado “impresionado” por la reacción pública generada por el audio enviado por la enfermera del Centro Médico La Paz de Malabo, quien aseguraba barbaridades como que “el hospital de Sampaka no tiene Unidad de Cuidados Intensivos, ni siquiera oxígeno para atender a los infectados del COVID-19”, entre otras. (Hay que recordar que el Hospital de Sampaka alberga a los infectados por el Coronavirus en la Región Insular. Y que esta imprudente sanitaria ha difundido estas alarmantes y falsas aseveraciones sin siquiera haberlo visitado ni una sola vez).
Pues bien, pese a la grave inquietud generalizada, causada por estas falsas manifestaciones que circularon a toda prisa por las redes sociales, Plácido Micó, -el antaño apodado “el Diputado del no a todo”-, ha decidido aprovechar la situación para ganarse unos minutos de gloria, en un momento en el que el Gobierno del PDGE y la sociedad entera doblan sus esfuerzos y luchan encomiablemente, no solo contra la pandemia, sino para mantener la serenidad y tranquilidad de la ciudadanía.
Sorprende a propios y extraños que un político como Micó Abogo, que lleva desaparecido de la escena política más de un lustro, aproveche esta complicada situación para lograr un protagonismo que perdió hace ya años, cuando sus propios compañeros le destronaron de la secretaria general de CPDS, por demasiada soberbia.
Su reaparición pública, en esta situación de alarma sanitaria que requiere prudencia extrema, es plenamente desafortunada; porque su intención auténtica no es la de defender a nadie (ni siquiera a la enfermera); sino la de hacer demagogia política sobre un caso que ahora mismo se encuentra en manos de la justicia, que es quien debe proceder en este asunto.
Y por cierto, que resulta realmente curioso que Micó Abogo, en su artículo, haya traducido al español las manifestaciones menos graves de la enfermera, pero omitido deliberadamente sus mentiras más dañinas, alarmistas, difamatorias y perjudiciales. Esta omisión voluntaria, no es un hecho aislado: resume la naturaleza y la intención real del articulista, que no es otra que llamar la atención hacia sí mismo, aprovechando este caso en concreto. Una acción claramente ególatra y oportunista para meterse en el barco del populismo más irresponsable, en un momento en el que la ciudadanía ecuatoguineana, lo que espera de sus políticos, es colaboración, solidaridad y altura de miras, para combatir entre todos, como una sola persona, la pandemia del coronavirus.
La República de Guinea Ecuatorial está llevando la crisis de la pandemia con mucha responsabilidad y los profesionales de la salud se están dejando la piel para salvar las vidas de los enfermos. Profesionales a quienes, por cierto, Plácido Micó no dedica ni una sola línea en su extenso artículo. Por una sencilla razón: al diputado de “el Diputado del no a todo”, no le mueve, en realidad, ni la defensa de esta enfermera, ni la de ningún otro sanitario: su único objetivo es llamar la atención, haciendo demagogia fácil, para su lustre personal.
Departamento de Prensa del PDGE





