

A veces nos llegan noticias totalmente desconcertantes, que nos ilustran respecto al poco conocimiento que muchos políticos europeos tienen sobre el continente africano, y más concretamente, sobre nuestra nación, Guinea Ecuatorial. Esto es lo que nos ha sucedido cuando hemos visionado el video en el que el senador Carles MULET de la coalición política COMPROMIS, realiza una pregunta, en una comisión del Senado de España, sobre la relación entre el Gobierno español y el Gobierno de Guinea Ecuatorial. La persona a la que se realiza esta pregunta, el pasado 13 de junio, es la Secretaria de Estado de Asuntos Exteriores y Globales, Ángeles Moreno Bau.
En una breve alocución, en pleno Senado español, y con total desparpajo, el señor Mulet llega a decir que: en Guinea Ecuatorial no hay partidos políticos de la oposición (aunque luego también dice que el principal partido político de la oposición en nuestro país es Ciudadanos para la Innovación-CI); Mulet añade que el régimen de Obiang “va violando los derechos humanos y la legalidad”, y que aquí no existen ni el Estado de Derecho, ni, el sistema jurídico. Y la guinda a su surrealista discurso: sugiere que, por ser Guinea Ecuatorial su ex colonia, España debe adoptar medidas para intervenir en la política de nuestro país.
Estamos seguros de que el senador Mulet cree, de verdad, que este video no llegaría jamás hasta nuestro país, ya que seguramente su idea sobre nuestra nación africana es que vivimos en una selva, que vestimos taparrabos, y que por supuesto, carecemos de televisiones o video. Porque, nos cuesta creer que, todo un senador, que según la web newtral.es, cobra la increíble cantidad de 86.004 € al año, soltara tamañas falsedades y barbaridades, si supiera que le íbamos a escuchar. Suponemos que este senador se ha limitado a leer en el Senado la carta que le ha mandado ese falso personaje casi increíble que es Gabriel Nze Obiang, líder del partido inexistente CI. Pero, aun así, nos cuesta enormemente creer que alguien tan valioso para su formación, a tenor de su sueldo, ni siquiera haga el mínimo trabajo de confirmar y contrastar los datos y fuentes de sus aseveraciones.
Es difícil contestar a tal cantidad de desatinos, no obstante, vamos a intentar responder a las grandes “preocupaciones” de este senador sobre nuestra Nación, para que al menos, cuando hable de ella, pueda basarse en algunos hechos reales, no inventados.
1- Los partidos políticos en Guinea Ecuatorial. Desde el acceso a la Jefatura de Estado del Presidente Obiang Nguema Mbasogo, en Guinea Ecuatorial se ha llevado a cabo una transición política ordenada y escalonada, que se ha saldado sin un solo episodio violento grave, (el Senador sabrá que lo contrario es, tristemente, lo habitual en nuestro continente). En esta transición apareció, inicialmente, el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), tras lo cual se inició el proceso pluripartidista. Por ello, el diálogo ha sido constante a través de reuniones como las Mesas de Diálogos (encuentros periódicos entre las distintas fuerzas políticas). En la actualidad hay 17 partidos políticos diferentes legalizados operando en Guinea Ecuatorial. 15 de estos partidos, -entre ellos el PDGE- han firmado recientemente una coalición electoral, para acudir juntos a las próximas elecciones, como en otras ocasiones (ello, pese a que hay grandes discrepancias entre nosotros, como podrá saber, si decide documentarse mejor). Sin embargo, el partido Convergencia Para la Democracia Social (CPDS) –partido muy crítico con el Gobierno, pero que tiene plena libertad para actuar y emitir sus opiniones, acudirá de forma independiente, como lleva haciendo décadas. Un dato más: sí que es cierto que, en Guinea Ecuatorial, ningún político, ni de la oposición, ni de la coalición gobernante, ni siquiera los que están en el Parlamento, cobran la ostentosa cantidad que percibe, anualmente, el señor Mulet.
2- Situación de Ciudadanos por la Innovación. Efectivamente, tras la celebración de la V Mesa del Diálogo, en 2014, se procedió a la inscripción y legalización de nuevos partidos que vinieron a sumarse a los ya existentes. Entre ellos, se encontraba el Partido Ciudadanos para la Innovación (CI), partido de Gabriel Nze Obiang Obono. Este individuo, -antiguo militar-, había huido desde Guinea Ecuatorial a España, en los años noventa, después de haberse sido juzgado y condenado por una serie de abusos criminales cometidos durante su responsabilidad militar. Pese a eso, Nze Obiang Obono se benefició de uno de los numerosos indultos concedidos en estos años, y en 2014 regresa a Guinea Ecuatorial, y presenta la candidatura de su partido CI, financiado por un peculiar entramado de lobbies religiosos, y respaldado abiertamente por la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España. CI fue legalizado en 2015 y pudo presentarse en las Elecciones Generales Parlamentarias y Municipales de 2017; sin embargo, desde el principio, lejos de respetar la convivencia democrática, este movimiento se definió por su activismo violento. Tras varios incidentes violentos, finalmente, en el año 2017, los seguidores de CI protagonizaron un gravísimo altercado en la ciudad de Aconibe, que acabó con terribles agresiones a algunos de los agentes de las fuerzas del orden que se encontraban allí. Fue solo entonces y fue tras estas acciones violentas, cuando el partido político CI quedó ilegalizado mediante sentencia judicial. Es decir: el partido al que el “Senador” llama el más importante partido de la oposición de nuestro país, sencillamente no opera desde 2017.
3-Sobre los “Derechos Humanos”. Desde África nos da vergüenza ajena ver a políticos, como el Senador Mulet, hablando de los derechos humanos en nuestro continente. ¿En serio se siente usted capacitado para darnos clases sobre democracia y derechos humanos, creyéndose sobre un púlpito, como una especie de juez capacitado para enseñar a los “pobres negros africanos”? ¿Son incapaces de percibir la desvergüenza y la soberbia de esta actitud? ¿Para cuándo unas disculpas públicas por los incontables daños causados en nuestro continente, durante siglos, en vez de venir a darnos clases sobre el “bien y el mal”?
El supuesto discurso por los derechos humanos de Guinea Ecuatorial que el Senador Mulet repite, una vez más, es en realidad y exactamente el discurso oficial, colonialista, enjuiciador y supremacista de toda la vida. De nuevo, un político europeo nos viene a “dictar” cómo nos tenemos que comportar los africanos, sin tener en absoluto, en cuenta, nuestra historia, nuestra evolución social, política, o el hecho de que nuestra sociedad y cultura tiene una estructura y una base tribal, que es totalmente distinta de la sociedad europea. Algo que este senador, claramente, ni sabe ni lo que es, ni lo que significa.
El discurso del Senador Mulet, de la misma forma, supone una auténtica patada contra el universal “principio de no injerencia” que rige en las relaciones fundamentales entre naciones. No obstante, y para seguir tranquilizando al Senador, le informaremos de que Guinea Ecuatorial es una de las naciones con unas relaciones diplomáticas más avaladas y completas de todo el mundo: pertenecemos a todos los organismos del sistema de las Naciones Unidas; a la Unión Africana, a la CEMAC, a la CPLP y la ACP, de hecho, nuestro país formó parte del Consejo de Seguridad de la ONU en 2018 y 2019. Justamente, el pasado 10 de junio Guinea Ecuatorial también ha sido escogida para formar parte del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC). Guinea Ecuatorial mantiene excelentes relaciones con la mayor parte de los países del mundo, de todos los continentes. Y teniendo en cuenta la ideología de su grupo político COMPROMIS, le tranquilizará también saber que, entre nuestros principales socios y países amigos se encuentran China, Venezuela, Rusia o Cuba, entre muchos otros.
En resumidas cuentas, recordamos al Senador Mulet que Guinea Ecuatorial es un Estado soberano, que no admite injerencias exógenas en su política interna
Otras conclusiones:
Pese a que el Senador Mulet nos considera incapacitados para practicar los Derechos Humanos, no obstante, quisiéramos trasmitirle también una pequeña clase de empatía, que empieza por el arte de ponerse en el mismo lugar de aquel a quien se critica. De esta forma, ¿qué le parecería al señor senador, si desde Guinea Ecuatorial nos lanzáramos a opinar sobre los problemas de España, haciendo preguntas en nuestro Senado sobre la corrupción de los políticos españoles, o los problemas y enfrentamientos entre las distintas autonomías españolas? ¿Y si considerásemos tomar iniciativas, desde Guinea Ecuatorial, para “arreglar” los fallos de los políticos españoles, incluso sin conocer totalmente la realidad de la política española? Seguramente, le parecería un tanto grosero, amén de surrealista. Que es lo que nos parece a nosotros sus declaraciones.
Tranquilo, senador Mulet: los políticos de Guinea Ecuatorial jamás haríamos nada similar, en primer lugar, por respeto a nuestro país hermano y amigo, España; pero, sobre todo, porque no nos consideramos superiores a nadie como para ir a emitir juicios sobre sus supuestos defectos, en su misma casa. Esa y no otra es la diferencia entre los políticos africanos y europeos: que nosotros no actuamos como jueces supremacistas sobre culturas y países ajenos.
Consideramos, eso sí, que los temas de Guinea Ecuatorial –tan lejos de su conocimiento y de su realidad- no deberían ocupar el valiosísimo tiempo (observando el sueldo que percibe) de este senador español. Su tiempo debería estar dedicado, precisamente, a atender a los españoles que le pagan este elevado monto, y a resolver sus muchísimos problemas en estos tiempos inciertos: la crisis económica, la recuperación del COVID, la inflación, el elevado precio de la gasolina y, por supuesto, la corrupción en la política española, por poner ejemplos. Ya que, efectivamente, gracias a nuestra cercana relación con la ex colonia de España, sabemos que la gran mayoría de los españoles de a pie, muchos de los cuales no pueden llegar a fin de mes, se indignarían plenamente, al saber que un senador que gana 86.000 euros al año está perdiendo su tiempo de trabajo con falsas, ridículas y no documentadas entelequias sobre Guinea Ecuatorial, en vez de ponerse a resolver los males verdaderos y reales, que a ellos les afecta.
Departamento de Prensa del PDGE





