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El triunfo de Guinea Ecuatorial en la ONU provoca la desesperación de los partidos radicales de la oposición

Mientras que el Pueblo entero de Guinea Ecuatorial se alegra y celebra la noticia de haber sido aceptado en la máxima institución de seguridad internacional, algo que da nombre, prestigio y entidad a nuestro país, algunos grupúsculos, aspirantes a políticos de la oposición, demuestran abiertamente su rabia y envidia, y no vacilan en hacer gala de ellas ante los medios extranjeros de comunicación.

 

Malabo 6 de junio de 2017
En los últimos días hemos vuelto a celebrar importantes noticias, tremendamente positivas para toda la Nación de Guinea Ecuatorial; entre ellas, es especialmente destacable la de que Guinea Ecuatorial vaya a formar parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, como miembro no permanente durante el binomio 2018-2019.

Como es lo normal, la gran mayoría de los ecuatoguineanos hemos celebrado esta noticia como un hecho importante para nuestro país por muchísimas razones, sobre todo porque supone un nuevo paso adelante en dar a conocer a nuestra Nación; en consolidar nuestro nombre allende nuestras fronteras; en participar en los asuntos internacionales de primer orden; en tener voz y voto en los asuntos que nos atañen a los africanos; en reforzar el valor de la marca de Guinea Ecuatorial, algo que sin duda beneficia a cualquier hijo de nuestra nación, sea de la ideología que sea. En fin, son indudables las numerosas ventajas.

Pero sabemos también que un gran éxito causa siempre envidias y malos sentimientos. Y que hay quien se siente incluso mal, aunque el éxito sea bueno para su propio pueblo y hasta para él.

Pues esto mismo es lo que hemos visto, una vez más, en algunos partidos de la oposición radical, que lejos de sumarse a la satisfacción nacional, andan por ahí pataleando su rabia, criticando la noticia y demostrando públicamente su envidia y frustración por el hecho de que, nada menos que 185 países, hayan avalado a Guinea Ecuatorial para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Además, como siempre, han ido a soltar su rabia a las agencias de información occidentales, siempre deseosas de publicar la peor imagen de África. Por ello, en lugar de leer un artículo en el que Guinea Ecuatorial sale ensalzada por ser un país africano cuya voz será importante en el concierto internacional, tenemos que leer, en la prensa internacional, la voz de estos opositores ensuciando de nuevo este hecho, y por lo tanto manchando la imagen de todos los que pertenecemos a este país.

Aunque solo fuera por una vez, ya que estamos ante un hecho histórico, inaudito casi y que nadie hubiera podido esperar, estos “partidos políticos” podrían haber hecho una pequeña demostración de grandeza, y mostrar su sentimiento patriota y su orgullo por algo que claramente es un hecho beneficioso para todo el Pueblo de Guinea Ecuatorial. Pero no: de nuevo han preferido aliarse con los medios de información neocolonialistas para volver a criticar a su propio país. Su rabia, su envidia, su mal fondo, no les permite llegar a nada más.

Dice el refrán que “por sus obras les conoceréis” y así es: cada uno con los años se retrata, día tras día, paso a paso, con sus propias acciones. Hay acciones como las de nuestro Presidente Fundador, toda la vida dedicada a dar pasos, a trabajar por el desarrollo de todo su Pueblo, hasta el punto de llevarle como ha sucedido ahora, hasta el mismo epicentro del Consejo de la Seguridad en la ONU. Y hay acciones como las de estos desdichados, que pasan su vida tirando piedras al tejado de los demás, aunque para ello las piedras caigan incluso en su propio tejado.

Por las acciones de S. E. Obiang Nguema Mbasogo, nuestro Presidente Fundador ha sido nombrado popularmente como Padre y Artífice de la Guinea Ecuatorial Moderna. Las acciones de estos aspirantes a políticos son las de rabiar permanentemente: rabian por lo de Naciones Unidas, rabian por este nombramiento al Presidente, y hoy, mañana y siempre, rabiarán cada vez que los demás sigamos caminando hacia adelante.

En el magnífico libro de Don Quijote, escrito por Miguel de Cervantes, se decía “ladran Sancho, señal de que cabalgamos”. Pues de la misma manera, nosotros seguimos cabalgando, a pesar de los ladridos. Es más, esperamos que los perros sigan ladrando, que ladren mucho, todo lo del mundo; y que les cuenten sus ladridos a las agencias de información, ya que eso significará, por lo tanto, que seguimos adelante, que lo hacemos bien, que vamos cada vez más deprisa y cada vez mejor. ¡Sigan ladrando, por favor!

Departamento de Prensa del PDGE

 

junio 7, 2017