

Malabo, 5 de Enero. Departamento de Prensa del PDGE
Una jubilación como la que está teniendo Plácido Micó Abogo, el otrora Diputado y Secretario General de la opositora formación política Convergencia Para la Democracia Social (CPDS), puede llegar a ser realmente cansina y super aburrida. Y es que, si la jubilación puede llegar a ser pesada para algunas personas de la tercera edad, puede ser que esté sentando peor a alguien como este político que sigue siendo una persona joven, y que tal vez por ello se dedica a hacerse notar publicando artículos divagatorios, inconclusos y carentes de coherencia en medios digitales. Así sucede con el artículo publicado recientemente en la revista digital Fronterad, titulado: “Dobles silencios sobre la primavera árabe en Guinea Ecuatorial”.
En dicho artículo, Plácido Micó asegura tajantemente que “no hay libertad de expresión” en Guinea Ecuatorial y que “el Gobierno de la nación no quiso dar cobertura mediatica a la primavera árabe” que afectó a varios países africanos como Libia, Egipto, Túnez, etc… Micó Abogo, que se vio forzado a la jubilación por su propio partido político, debería entender que, tanto el Gobierno de Guinea Ecuatorial, como el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial ya en su momento expresaron abiertamente y sin paliativos, su rechazo frontal al movimiento desestabilizador conocido como «primavera árabe» y que no era otra cosa que una serie de acciones orquestadas por los países occidentales sin otro otro objetivo que el de adueñarse de los recursos de los países afectados, los cuales hasta ese momento habían tratado de conseguir su independencia económica, y salir por completo fuera del fuerte dominio neocolonial económico que sigue afectando a muchos pueblos del mundo, especialmente en África.
Sugerimos al articulista Micó Abogo que para complementar su filosófico artículo pregunte a los libios, iraquíes y sirios (por poner solo unos ejemplos), cuáles han sido los beneficios que han obtenido sus ciudadanos con la «primavera árabe». Que indague a ver si aquellas revueltas han traído mejoras o peores condiciones en sus vidas; si prefieren la paz e independencia que tenían anteriormente o el caos causado por las potencias occidentales para ganancia de pescadores furtivos.
Todos los países en los que llegó la llamada «primavera árabe», a día de hoy, siguen sufriendo una situación de sangriento conflicto interno brutal, con guerras entre facciones opuestas y donde cada facción se autoproclama legítima y constituye su propio gobierno, enfrentándose a las otras que hacen igual. Así, en Libia, después del asesinato de Muamar el Gadafi se han llegado a tener al mismo tiempo más de tres presidentes, que siguen ahora luchando para hacerse con el poder absoluto, y siempre con la anuencia de las antiguas potencias colonizadoras.
Parece ser, por lo que leemos en este artículo, que el señor Micó Abogo añora para nuestro país las mismas revueltas, el caos y la desestabilización que sufren los países antes mencionados y que siguen en estos momentos en guerra y destrucción por causa de la «primavera árabe». Parece ser, por tanto, que también desea que, los mismos que han causado y financian las guerras en Libia, vengan a nuestro país para incendiarlo y para que se adueñen de él.
Tal vez sería mejor que el señor Micó Abogo se dedicara a reflexionar sobre su propio partido, que está prácticamente desaparecido del espectro político nacional, en lugar de divagar y desear el caos para el país que le ha dado todo lo que tiene.
Departamento de Prensa del PDGE





