

Desde el Reino de España y de fuentes totalmente fidedignas, nos llega la noticia de que el eterno y fracasado aspirante a Presidente de Guinea Ecuatorial, el golpista Severo Moto Nsá, es uno de los miles de contagiados por el Coronavirus, que en estos días terribles está acabando con la vida de miles de personas en la excolonia española. Repasamos la trayectoria de este viejo dinosaurio de la mentira, cuya ambición tantas veces ha puesto en peligro a su propio país.
Malabo, 28 de marzo
En estos últimos días recibimos las terribles noticias que nos llegan desde el Reino de España, donde miles de personas han fallecido ya debido a la pandemia Coronavirus – Covid 19. Guinea Ecuatorial mantiene unos lazos muy cercanos con España y son muchos los compatriotas que residen de forma continuada o temporal allí. Por eso, también son muchas las noticias de familiares o amigos que recibimos sobre la situación. Y entre estas informaciones, y de fuentes absolutamente solventes y fidedignas, hemos recibido la de que, el sempiterno aspirante a golpista, Severo Moto, ha dado positivo en las pruebas de Coronavirus, y se encuentra contagiado por esta terrible enfermedad. Por el momento, la familia no ha realizado ningún comunicado oficial al respecto, aunque es más que perceptible el silencio, en los últimos días, del propio Severo Moto, muy activo normalmente en internet y en las redes sociales.
Si bien desde el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, ni en este caso, ni en ningun otro, deseamos el mal a nadie, y por tanto, tampoco se lo deseamos a él, no podemos dejar de rememorar la larga trayectoria de ataques a su propio país y a su propio pueblo, que ha jalonado la vida de este eterno y frustrado aspirante a Presidente.
Severo Moto se dio a conocer públicamente cuando en el año 1979 fue liberado de la cárcel por S.E. Obiang Nguema Mbasogo, tras el Golpe de Libertad. El Presidente Obiang no solo le liberó de una muerte segura, sino que además le otorgó el nombramiento de Secretario de Estado en el Ministerio de Información. Pero en lugar de dedicarse a trabajar con ahínco por su joven país, Severo aprovechó su cargo político para medrar a través de las relaciones públicas. Aquí llegó la primera traición: en 1982, cuando Guinea Ecuatorial sufría una gravísima crisis de hambre y necesidad, Severo Moto decidió autoexiliarse a España, denunciando una falsa amenaza de muerte, que jamás existió. Se autoproclamó en los medios de comunicación de España como “refugiado político”: una absoluta y total invención para disfrutar de las ventajas de vivir en la excolonia a costa de los subsidios. Como se demostraría años después en el llamado “escándalo Bárcenas”, en aquellos años Moto recibía un sueldo fijo en dinero “B”, por parte del Partido Popular de España (PP), para sus labores de “oposición”, que no eran otras que estar al servicio de los políticos españoles, quienes le habían prometido la Presidencia de Guinea Ecuatorial. Con sus falsas declaraciones de entonces, Moto consiguió encizañar las relaciones entre España y Guinea Ecuatorial; también logró denigrar la imagen de su propia nación, convirtiéndola, a los ojos de quienes le escuchaban, en un lugar atrasado y salvaje. Para contentar a sus benefactores de la época, llegó a tildar a Guinea Ecuatorial de “vergüenza para España”, y hasta propuso que España “cogobernase” Guinea Ecuatorial. Solicitó una “presión militar” sobre Guinea Ecuatorial, y llegó a pedir que se retirasen los fondos de cooperación en un momento en que la situación de nuestro país era realmente terrible.
En los años noventa, viendo que sus ataques mediáticos no servían para nada, Severo Moto comenzó su historial de acciones golpistas. La primera de ellas fue en 1995 cuando resultó detenido en Malabo por organizar un boicot contra el Presidente Obiang. Tras permanecer un corto periodo en prisión, el Jefe de Estado le concedió un indulto y regresó a España. Pero aquel primer fracaso no le frenó: con los años se embarcaría en proyectos golpistas cada vez más surrealistas y peligrosos. En 1997 fue detenido en Angola, en un barco cargado de armas destinadas a perpetrar otro ataque violento en Guinea Ecuatorial. En 2004 participó en el frustrado y mundialmente conocido golpe de Simon Mann, que fue interceptado y abortado antes de que se llegara a producir. En 2008 las fuerzas del Orden de España le detienen, nuevamente, por el delito de tráfico de armas. Fue condenado a prisión en la cárcel de Navalcarnero.
Tampoco podemos olvidar el igualmente frustrante y patético intento de robo y estafa, igualmente fracasado, que el señor Moto pergeñó junto con sus compinches de la llamada CORED al presentarse como demandantes en el llamado Juicio de París; otro escabroso y vergonzante capítulo en el cual Severo y sus secuaces se aliaron con la falsa ONG Transparency International France (con cuyos responsables ya había “trabajado” en el intento de Golpe de Simon Mann) para pedir una indemnización de 30 millones de euros, que se repartirían supuestamente entre todos ellos, al igual que los bandoleros se reparten su botín. Pero también esta última fechoría le salió mal, ya que la sentencia de Fiscalía de París de 2017 les denegó, a él y a la CORED, cualquier tipo de pago o multa, con lo cual quedaron, una vez más sumidos en la pobreza, la vergüenza y el fracaso.
Tantos intentos fracasados de ataques, golpes, boicots y agresiones contra el Gobierno y la Nación de Guinea Ecuatorial, nos revelan, en suma, la figura de un pobre hombre frustrado e ignorante, de minima inteligencia, abocado a tomar decisiones erróneas durante toda su vida, y que además debe ser un poco gafe, porque la suerte no le ha acompañado jamás. Gracias al cielo que semejante personaje jamás llegó, ni llegará, a la Presidencia de Guinea Ecuatorial, porque sin duda nos hubiera arrastrado con su necedad, su temeridad y su falta de fortuna.
Hoy en día Severo Moto no es sino un anciano frustrado, exiliado voluntariamente, lejos de sus raíces, su familia y su gente. Pertrechado tras una vida penosa, que solo muestra ira, frustración y fracaso. Una existencia malgastada tan sólo en maquinar guerras contra sus propios hermanos, para satisfacer únicamente su desmedida ambición. Una existencia que además, ahora, se ve amenazada por el Coronavirus: una horrible y trágica enfermedad que no distingue entre ricos o pobres; entre blancos o negros; entre buenas o malas personas.
Desde el país que le vio nacer, enviamos a Severo Moto y a su familia nuestro deseo de su restablecimiento. Pero sin olvidar -ni ahora, ni nunca- la vergonzante biografía de quien tantas veces ha puesto en peligro a nuestra nación y a nuestra comunidad.
Departamento de Prensa del PDGE.





